Con esta receta salen unas 30 unidades y su destino puede ser para la hora de tomar el café después de una comida, por esa razón las haremos pequeñas pero también se pueden hacer del tamaño que se quiera.
Ingredientes
- 2 huevos
- 333 gr de harina. En mi caso utilizo harina para bizcochos de “Mercadona” porque trae incorporado el emulgente y quedan perfectas.
- 4 cucharadas soperas de aceite de oliva de un grado o menos.
- 4 cucharadas soperas de azúcar.
- 40 ml de anís
- Ralladura de limón.
- Aceite de girasol para freír y azúcar para rebozar al final
Elaboración
1.- En un bol batimos los huevos e incorporamos también el azúcar, batiendo bien todo ello.
2.- Añadimos el aceite, la ralladura de limón, el anís y seguimos batiendo.
3.- Incorporamos al bol poco a poco la harina que vamos tamizando con un colador para quitar los posibles grumos, removiendo con una cuchara de palo o lengua de “plástico”, quedará una masa pegajosa que debemos amasar después a mano incorporando un poco más de harina hasta que veamos que se despega ligeramente de las paredes del bol y de las manos, pero debe quedar un poco pegajosa. La dejamos reposar unos 30 minutos tapándola con un paño a temperatura ambiente.
4.- En una tacita o pequeño plato hondo echamos un poco de aceite que nos servirá para mojarnos los dedos y poder hacer las rosquillas, así evitamos que se nos pegue la masa a las manos.
5.- Ponemos al fuego una sartén, preferiblemente pequeña y alta, para evitar demasiado consumo de aceite y hacer las rosquillas despacio, echamos aceite de girasol y calentamos a temperatura media. El aceite no tiene que estar muy caliente porque las rosquillas se nos quemarán por fuera y quedarán sin hacer por su interior.
6.- También disponemos una bandeja con papel absorbente para ir dejando las rosquillas.
7.- Nos untamos los dedos con un poco de aceite y vamos cogiendo pequeñas porciones de masa con las que haremos unas bolitas de unos 2 centímetros, (como si se tratase de hacer albóndigas), hecha la bolita se procede a hacer un agujero en el centro, presionando con los dedos índice y pulgar de la mano, agrandando este agujero tanto como queramos para hacer la rosquillas que iremos dejando en el aceite y se van friendo con cuidado por una cara y cuando tengan un color tipo amelado se les da la vuelta. Se van retirando a la bandeja con el papel para que escurran el aceite sobrante y antes de que se enfríen se pasan por azúcar y se van dejando en otra fuente ya terminadas.
